Recorre lo que exploramos para hacer tuya la manito — y al final, elige la que más te guste.
No fue un logo al azar: mapeamos, exploramos, descartamos y refinamos decenas de versiones hasta encontrar la manera de conservar lo que aman de su manito y, a la vez, hacerla propia.
El logo era un mapa de bits (píxeles): no se puede inscribir ni escalar. Extrajimos la manito en alta resolución y la trazamos a vector editable. Esa es la base de todo.
Decenas de versiones de la mano chasqueando — distintos estilos, siluetas y trazos — buscando que el gesto se leyera claro.
Refinamos siluetas, contornos y proporciones, probando cómo se veía a distintos tamaños.
Cambiando la guatita, los dedos y la energía: logos claramente distintos, de la misma familia.
Con la manito real como referencia, hicimos ajustes finos que conservan su línea, su remolino y su chasquido, pero la vuelven propia. Tócala para compararla con la actual.